
El 12 de enero del 2009 el “congresillo” aprobó la Ley Minera. Sin embrago las diferentes organizaciones sociales y los pueblos directamente afectados levantaron su voz para proclamar que se respete la vida. El 22 de enero se llevó a cabo diversas manifestaciones en las provincias de la sierra y el oriente del país.
Se rechaza la ley minera por el pueblo ecuatoriano ya que atenta contra la vida de todos, sin duda, se pretende extraer nuestros minerales para enriquecer a unas cuantas transnacionales y para pagar los exuberantes salarios de la burocracia. Soy aséptica y no creo que un obrero de una empresa minera vaya a ganar un buen sueldo, tenga los beneficios de los funcionarios públicos.
Es así que la explotación petrolera y minera en territorios indígenas y en áreas protegidas erosionan estos ecosistemas, dejando sin vida a la tierra, los animales, además de la contaminación del agua. No se ha puesto un segundo a reflexionar, (si acaso puede), el presidente en la alimentación de nuestros hijos, en el futuro de nuestra madre tierra, ¡pensará aquel hombrecito solo en su bienestar!
Si bien en Quito la manifestación no convocó a cientos de personas, pero si a las que somos consientes de una barbarie capitalista, quienes apoyamos en una marcha hasta el “congresillo” a nuestros hermanos que hacían escuchar sus gritos en diferentes entrañas de nuestro amado Ecuador.
Quiero dejar abriendo una propuesta en los corazones de todos los que si creemos en un mundo lleno de equidad y justicia: la agricultura, el turismo, las empresas industriales, etc., si pueden solventar la pueblo ecuatoriano.
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